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Para reflexionar

Rabino negro trata de tender puentes para evitar la división racial entre judíos

Por Ben Harris/JTA. El Rabino Capers Funnye, líder espiritual de la Beth Shalom B’nai Zaken Ethiopian Hebrew Congregation de Chicago quiere comentarnos que le gustan los guefilte fish… le encantan!
“Me gustan muchísimo”, le dijo el rabino al reportero del JTA (Jewish & Israel News) durante una reciente entrevista. “Me encanta el salmón. Me encanta el ‘borscht’. En mi congregación hay quienes ni siquiera saben lo que es el ‘borscht’.

Los miembros de la comunidad que dirige el Rabino Funnye son en su mayoría afro americanos provenientes del South Side de Chicago, de modo que es bastante natural que no conozcan estas especialidades gastronómicas. Pero, aunque los guefilte fish probablemente no vayan a estar entre los platos del kidush de Beth Shalom, el rabino está acercando a los fieles a la comunidad judía más amplia a través de caminos que la mayoría de sus colegas rabinos afro americanos todavía no se han atrevido a recorrer.

“He presentado mi punto de vista desde un nivel personal, para involucrarme con la comunidad judía”, señalaba Funnye. “Trabajé para organizaciones judías. Soy graduado de instituciones judías. Mis hipb3ur asistieron a la escuela judía”.

Pocas semanas atrás, asistió a la fiesta de Jánuca que se celebró en la Casa Blanca.

“A un nivel muy personal este acercamiento es algo que me resulta sumamente importante: que mis hipb3ur, así como otros judíos, puedan ver que el judaísmo está más allá de cualquier grupo racial”, expresaba Funnye.

Las congregaciones judías de negros – la mayoría prefiere que los llamen ‘hebreos’ o ‘israelitas’ – han existido en los Estados Unidos desde las primeras décadas del siglo 20 pero, en general, se han mantenido apartadas de la comunidad judía más amplia.

Esta división es, en parte, el legado de la segregación que continúa manteniendo separadas las iglesias de blancos y negros, al igual que las sinagogas. También proviene de lo que Gary Tobin, presidente del Institute for Jewish and Community Research, ha descrito como la “obsesivamente tonta” preocupación de la comunidad judía por definir quién califica para ser judío.

“Mi opinión es que, como los judíos han sido rechazados, perseguidos y discriminados durante tantos siglos, han terminado por incorporar una especie de preocupación autoritaria y de auto-crítica con respecto a quién está, o no, dentro del judaísmo”, expresa Tobin. “Es una especia de opresión interriorizada con respecto a este punto. Si bien es una preocupación legítima, los judíos han terminado por obsesionarse con el tema. No encontraremos a católicos, a protestantes de la iglesia episcopal o a musulmanes que le dediquen tanto tiempo como los judíos para decidir quién es un verdadero musulmán o verdadero católico”.

El problema se ve agravado por la creencia, fundamental en la narrativa judía negra, que los judíos originales eran africanos. Al igual que otros afro americanos que han adoptado otra fe que la cristiana, en el judaísmo los judíos negros ven la posibilidad de recapturar una herencia que les ha sido negada por la trata de esclavos – un hecho que posiblemente explique su gran afinidad por la historia del Éxodo. Como resultado de esto, hay quienes se resisten a someterse a la conversión o a tomar algunas otras medidas tendientes a promover una mayor aceptación por parte de la mayoría blanca asquenazí, por miedo a que esto pudiera debilitar su afirmación que son descendientes de judíos.

“Somos personas que estamos buscando retornar para saber quiénes somos”, decía Moshé Ben Iisrael, el presidente de la sinagoga de Chicago, a quienes todos se refieren como Moshé ‘El Patriarca’. “Estamos tratando de averiguar algo sobre nuestra identidad. Nos identificamos con el Dios del Tanaj de Israel”.

Funnye es uno de los pocos judíos, blancos o negros, que trabajan activamente para superar la brecha racial que divide a los judíos. Posiblemente sea el único rabino negro del país que coopera en el consejo local de rabinos y participa en numerosas instituciones comunitarias judías, incluso en el instituto de Tobin, donde es investigador asociado. Funnye alienta el intercambio entre su congregación y las sinagogas tradicionales de los suburbios ubicados al norte de Chicago.

Funnye fue ordenado rabino en la Israelite Rabbinical Academy de Nueva York, donde reciben su preparación todos los rabinos israelitas negros.

Lo que es interesante con respecto a Capers, es que él trata de tender un puente hacia el mundo blanco, normativo, prevaleciente del judaísmo de los Estados Unidos,” expresaba Tobin. “Él es único e incomparable, y es una lástima que sea así”.

La aceptación de Funnye por un amplio sector de la comunidad judía fue posible, en parte, debido a su voluntad de someterse a una conversión formal – o a dar un “salto hacia atrás” como le gusta decir – en 1985, ante un tribunal rabínico compuesto por rabinos ortodoxos y conservadores.

Todos quienes se acercan a Beth Shalom deben cumplir con los mismos requisitos, incluyendo la inmersión en una mikvá para las mujeres y, para los hombres, se cumple con el ritual de extraer algunas gotas de sangre para simbolizar el Pacto. En el caso de los hombres que no han sido circuncidados, Funnye obliga a que se lleve a cabo el procedimiento completo, que es realizado bajo anestesia y con la presencia de un urólogo ortodoxo. Estima que ha convertido a 40 integrantes de su congregación.

“Quien se acerca a esta congregación, que está bajo mi liderazgo y tutela, tiene que cumplir con los ‘preceptos halájicos estándar’ para ser judío”, comentaba Funnye. “Pero, eso no debilita nuestra noción que Abraham, Isaac y Jacob eran judíos de color”.

Si bien han pasado dos décadas desde que Funnye formalmente participara por primera vez en una organización judía representativa de la mayoría, este recuerdo todavía hace que se acomode en la silla, eche la cabeza hacia atrás y suelte una sonora carcajada.

“A mí no me habían invitado al primer cónclave de judíos afro americanos”, recuerda Funnye, hasta que “allá por los 80, un muy destacado pastor protestante acusó a los judíos de ser racistas y usar a la gente de color. Y un rabino dijo: “Ah no, ¡nosotros tenemos judíos negros!”

Los servicios religiosos que se celebran en Beth Shalom le resultarían familiares a cualquier persona que acostumbre asistir al templo. La porción completa de la Torá es leída, en hebreo, desde el rollo correspondiente. En su mayoría las oraciones son en inglés, empleando el Sidur Artscroll, un libro de oraciones ortodoxo de amplia circulación.

Las mujeres y los hombres ocupan asientos en sectores separados, pero no hay una barrera física, o mejitzá, entre ellos. Una vez finalizados los servicios religiosos, Funnye bendice el vino y el pan en hebreo, antes de pasar a un almuerzo de pollo, pavo y spaghetti.

Pero la congregación también mantiene tradiciones que son singularmente propias y que tienen una fuerte influencia de la experiencia afro americana. Después del servicio de la Torá, empieza a cantar un coro tipo ‘gospel’ y, acompañado por un CD, tambores y guitarra en vivo, ofrece varias canciones, incluyendo “Lift Every Voice” (“Eleva cada voz”), también conocida como el “Himno Nacional Negro”. Los hombres se saludan tomándose del codo y acercando tres veces sus cabezas, simbolizando así los tres antepasados. Algunos llevan alrededor de sus cuellos unos colgantes con mapas de África.

Cuando el rabino asociado pb3urhua Salter – que también fue ordenado por la Israelite Rabbinical Academy de Nueva York – estaba “trayendo el mensaje” en un servicio religioso, lo hacía caminando por el estrado al igual que lo hace un pastor bautista, compartiendo su prédica en el estilo de llamada-respuesta, mientras que la congregación gritaba “Enséñanos” y “Aleluia”. Cuando finalizó, Salter hizo saludó e hizo una mención especial destinada a aquellos miembros de la congregación que estaban enfermos.

Durante la tarde, en uno de los salones de clase de la sinagoga, Moshé ‘El Patriarca’ hizo una poco concisa exposición sobre los eventos de actualidad, refiriéndose a temas tan diversos como la violencia racial en Louisiana y las posibilidades de reconciliación en la península de Corea. Sus puntos de vista políticos, que incluyeron duros comentarios sobre la administración Bush, fueron presentados como lecciones emanadas de la Biblia.

“Nuestro judaísmo no es el judaísmo que simplemente asiente, saluda y acepta el programa”, dijo luego Moshé ‘El Patriarca’. “Lo nuestro es: nos provocan para que pensemos. Dicen que debemos ser el faro que ilumina las naciones ¿verdad? Esa es la forma en que pensamos. Por eso ¿cómo podemos ser un faro si estamos acompañando una marcha, marcando el mismo paso, que lleva un sistema que tiende a la destrucción del pueblo de Dios?

Funnye creció en la African Methodist Episcopal Church (Iglesia Africana Metodista Episcopal). Muchos de sus fieles también fueron educados como cristianos y hacen relatos muy similares con respecto a que se sentían desconectados de su fe hasta que se encontraron con el judaísmo.

Bruce Carey, un asistente social que viaja a Beth Shalom desde Gary, Indiana, dice que el cristianismo nunca tuvo sentido para él cuando era un niño, pero que el judaísmo le ayudó a reconectarse con su identidad africana.

James Brazelton, quien “volvió” con su esposa e hija y tomó el nombre Iahath Ben Iahuda, explicó que su despertar espiritual se dio cuando estaba mirando “Los Diez Mandamientos”, la clásica dramatización de la historia del Éxodo, de Cecil B. DeMille. “Me dejó abrumado con un sentimiento de miedo”, comentó Brazelton con respecto a la película.

Dinah Levi, quien creció como bautista e hizo su bat mitzvá a los 56 años, comentó que ella siempre queda impactada cuando se encuentra con judíos asquenazíes que no pueden creer que haya judíos negros.

“Siempre quedan sorprendidos…pero, en realidad no debería llamarles la atención”.
Traducido por Vicki Hirschfeld.

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