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Nuestro Judaísmo en Israel

VIENDO LAS VOCES – ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA NATURALEZA DE LA REVELACIÓN



Volumen 10, Número 9, mayo 2012. Dr.George Savran. “Y todo el pueblo estaba observando las voces, y las llamas, y el sonido del cuerno, y el monte que humeaba y viéndolo el pueblo, temblaron y se pusieron lepb3ur, y dijeron a Moisés: ‘Habla tú con nosotros, que nosotros escucharemos; mas no hable Dios con nosotros no sea que muramos.”  (Ex. 20:15-16) [I]

La inmediata reacción del pueblo a la revelación de Sinai es tanto predecible como sorprendente. Por un lado muestra un sentido de temor apropiado al poder letal de lo divino, pero su renuencia a oír la voz divina nos coloca ante un número de preguntas acerca de que experimentó precisamente la gente en el Sinai. La primera oración traducida más arriba es en inglés una paráfrasis, más literalmente el hebreo dice: “Y todo el pueblo vio las voces.” ¿A que voces (hebreo Kolot) se está refiriendo? ¿Y que significa decir vieron las voces? Y una pregunta aún más difícil. ¿Exactamente cuando durante la experiencia del Sinai ocurrió esta reacción, y cuáles son las implicancias para entender el significado de la revelación del Sinai?

En cuanto a la primera pregunta acerca de la naturaleza de la voz en Sinai, una lectura obvia es que el pueblo se está refiriendo a la voz Divina que acaba de pronunciar los Diez Mandamientos en Ex. 20:1 y siguientes. Esta comprensión del texto está reflejada en Deuteronomio, donde después de oír los Diez Mandamientos, el pueblo dice “Si volvemos a oír la voz del Señor nuestro Dios, alguna vez más, entonces moriremos” (Deut. 5:22) Pero Kolot es un sustantivo plural en hebreo, y generalmente la Torá se refiere a la voz de Dios en singular kol. Quizás entonces kolot se refiere a todos los fenómenos cósmicos que precedieron a la recitación de los Diez Mandamientos, una referencia al trueno y los rayos. Tales elementos dramáticos se encuentran a menudo en conexión con la []uvrakim – “truenos y rayos” – que preceden al descenso de Dios sobre la montaña. Aún más interesante es el versículo 19 – “Moisés habló y Dios le contestó bakol” que podría querer decir trueno o una voz divina articulada - o ambas cosas [II]

En este punto entra en juego la segunda pregunta. Aún más desconcertante es la curiosa combinación de un verbo usado para “ver” con un objeto auditivo - ¿qué quiere decir “ver” voces? Quizás la frase poco común se refiere a toda la gama de las percepciones del pueblo – sonido, luz y voz articulada – todo el conjunto de los efectos del Sinai junto con la voz divina articulando los mandamientos. Una tan poco usual sinestesia – una mezcla de varios sentidos – puede bien ser característica de las experiencias vívidas, y la mezcla de metáforas sensoriales para describir tanta intensidad no es inusual en la Biblia – Dios acusa a Caín con las palabras “La sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra” (Gen. 4:10). El salmista describe la experiencia de lo divino con las palabras “Gustad y ved que bueno es el Señor” (Salmos 34:9). O quizás la frase refleja la advertencia de Deuteronomio en el Sinai “Y habló el Señor con vosotros de en medio del fuego; una voz que hablaba oísteis mas no visteis figura alguna, tan sólo una voz.” (Deut. 4:12) [iv ]. Decir que la gente vio voces sería una forma de enfatizar la imposibilidad del pueblo de realmente ver a Dios. Sin embargo lo entendemos, esta frase singular señala una experiencia excepcional, y una descripción apropiada para el evento único e incomparable de la revelación del Sinai.

Esta claridad en cuanto a lo que el pueblo realmente experimentó nos conduce a nuestra tercera pregunta. La traducción inglesa o española oculta el problema del verbo usado aquí. En lugar de usar el pretérito definido vaiar kol haam, como es normal en las narraciones – “Y todo el pueblo vio” – que indicaría claramente que la experiencia ocurrió enseguida después que Dios pronunció los Diez Mandamientos, el sujeto y el verbo están invertidos y una forma participativa es usada – vekol haam roiim – lo cual complica toda cuestión de cuando precisamente, tuvo lugar la visión y que exactamente oyeron.

Las mayorías de las traducciones usan el pretérito simple para indicar que la reacción tuvo lugar inmediatamente después de la conclusión de los Diez Mandamientos como en la interpretación del pasaje de Deuteronomio citado anteriormente. La narración en Deut. 5 simplemente continúa el relato de la revelación en el Sinai con una descripción del temor del pueblo de escuchar la voz de Dios “una vez más” – habiendo sobrevivido el oír una vez la voz divina temen otra exposición más. En esta lectura del texto el pueblo tiene una completa experiencia de la voz de Dios, lo oyen pronunciar los Mandamientos del principio al final. La revelación no incluye solamente la preparación para la teofanía sino también la voz divina articulada también.

Pero la forma participativa del verbo junto con la inversión del orden de las palabras es usada no pocas veces en la Biblia para indicar un punto más lejano en el pasado, lo que denominamos el pretérito pluscuamperfecto en la gramática española. “Y todo el pueblo había visto las voces…” Según esta lectura la descripción de “ver voces” y la expresión de temor del pueblo habían sucedido algún tiempo antes durante la teofanía aunque es mencionado recién ahora. Aquí se presentan algunas opciones: El pueblo puede haber oído el principio de los Diez Mandamientos (pero no todos), se asustó y le rogaron a Moisés que los eximiera de otra exposición a la voz Divina. No queriendo interrumpir el pronunciamiento de los Diez Mandamientos por la mitad, el narrador colocó la reacción de la gente recién después que hubieran sido pronunciados los diez. Esta idea fue tomada después por el Midrash que explica que el pueblo oyó solamente los dos primeros mandamientos dichos directamente por Dios, mientras que los últimos ocho fueron comunicados más tarde por Moisés [v]. En esta lectura la revelación es un suceso parcial – incluye la voz de Dios y algunas exigencias pero no todo el conjunto de mandamientos.

Pero quizás el pueblo expresó su miedo en anticipación a la divina voz antes de Exod. 31:1, antes que Dios dijera ninguno de los Mandamientos. Está posición fue analizada cuidadosamente por Nahmánides en su comentario de la Torá, él ve a la queja del pueblo precediendo al surgimiento de la voz divina. Puesto que nuestro texto en Éxodo no dice específicamente que el pueblo oyó la voz divina, Nahmanides llega a la conclusión que el temió oír la voz divina en absoluto. En esta lectura la revelación en el Sina consiste enteramente de la experiencia de lo divino – lo que llamamos teofanía. Lo que está en el centro de la experiencia es el encuentro con lo divino más que un conjunto de mandamientos.

Nos quedan, entonces, tres posibles maneras de comprender el texto:

1. El pueblo escuchó todos los Mandamiento dichos por Dios.
2. El pueblo escuchó parte, pero no todos los mandamientos pronunciados por Dios.
3. El pueblo no escuchó ninguno de los Mandamientos dichos por Dios, pero los recibió más tarde por intermedio de Moisés.

Me gustaría sugerir que estas tres posiciones representan tres ideas bien marcadas de que constituye una revelación.

La primera interpretación refleja un modelo de revelación que es totalmente incluyente. La revelación es comprendida como la Torá en su sentido más amplio – no sólo la Torá escrita sino la Torá Oral también. Esta idea de la revelación comprende la más completa gama de enseñanzas del judaísmo acerca de como vivir nuestra vida, la Torá escrita, la Torá Oral y hasta las discusiones subsiguientes acerca de la Torá deben ser tomadas en consideración. [vi] Todo este material deber ser considerado revelado y con autoridad sobre nosotros. Podríamos denominar a este enfoque el “mapa de ruta” – una guía detallada acerca de cómo vivir nuestra vida, tomando en cuenta futuras eventualidades también.

La segunda interpretación, la idea de que sólo algunos de los Mandamientos son escuchados refleja un modelo en el que nos es dado el esquema de cómo debemos conducir nuestra vida en el Sinai, pero es el individuo o la comunidad que debe resolver los detalles. Los Mandamientos revelados en el Sinai no son más que un conjunto de principios para vivir apropiadamente y los detalles en realidad se desarrollarán con el cambio y el tiempo. [vii] No hay una guía completa como en la primera opción, sino solamente un borrador de un mapa. La autoridad del texto descansa en su esencia como un conjunto de principios organizativos, una especie de constitución, a la que tendrán que darle cuerpo en diferentes formas las diferentes comunidades.

La tercera opción refleja un modelo empírico, en el cual ninguna enunciación articulada de la ley o de los mandamientos es hecha explícitamente, pero la experiencia de lo divino está en el centro. La sociedad humana está tanto inspirada como constreñida por el encuentro, y se ordena a sí misma alrededor de la necesidad y el deseo de volver a capturar la experiencia. Además, Sinai es una experiencia divina pero no es un evento de una sola vez si no un proceso continúo que se repite a lo largo del tiempo. [viii] La autoridad descansa en la primacía de la experiencia y no en un solo texto singular. “Viendo las voces” debe ser entendido como una experiencia de la esencia de Dios, hasta los Diez Mandamientos no son más que una interpretación de la voluntad divina.

Estas tres lecturas representan diferentes prototipos de entender el sentido y la significancia del momento en el Sinai. La revelación en el Sinai no está contenida dentro de un solo modelo sino que incluye una gama de posiciones acerca de las tensiones entre la autonomía individual y las exigencias societales, entre la experiencia primaria y la tradición recibida, entre exigencias explícitas y razonamiento implícito.

Cada una de las tres posiciones descritas más arriba es una reflexión válida de la esencia de la revelación. Hay veces que la experiencia en sí misma es primaria, con poca o ninguna atención al contenido (e.g. Exod. 24:9-11. Otras veces los principios generales están en el centro de la experiencia: los Diez Mandamientos no son un cuerpo de jurisprudencia para ser aplicado en situaciones judiciales sino un mapa ampliamente concebido del comportamiento humano. Y aún en otros momentos es un relato conglomerado de las leyes en particular con sus precisos detalles que constituye el cuerpo de la revelación. Podemos encontrar cada uno de estos tres modelos en diferentes partes en la Torá y cada uno marca su propia validez exclusiva de las otras. Cada una representa una comprensión viable de lo que la Biblia quiere decir con revelación. Deberíamos apreciar la amplitud de la experiencia que está incluida en “viendo las voces.” La revelación no debería ser vista como un estrechamente definido momento histórico, o escuchada como una voz unidimensional. Es un proceso que debe ser explorado una y otra vez de diferentes maneras tratando de encontrar nuestro lugar dentro de ella.

George Savran es un Profesor Titular de Biblia en el Instituto Schechter de Estudios Judaicos

[I] Debo agradecer tres importantes discusiones de la revelación que me han ayudado en mi comprensión del tópico: Benjamin D. Sommer, “, “Revelation at Sinai in the Hebrew Bible and in Jewish Theology”, Journal of Religion 79 (1999):422-451; Yohanan Silman, Qol Gadol Velo Yasaf, Jerusalem, 1999; Moshe Halbertal, People of the Book, Cambridge 1997.

[II] E.g. I Sam. 7:12; Proverbios 29.

[III] Ex. 19:19 podría ser la actualización de la promesa de Dios en 19:9 de que Él le hablará con el pueblo escuchando.

[iv] Cf. G.W. Savran, Encountering the Divine (N.Y., 2005), pp. 108-116.

[v] Cf. Song of Songs Rabbah 1:2.

[vi] Cf. Exodus Rabbah 47:1 – “Hasta la pregunta que un estudiante le pregunta a su maestro Dios se la había dicho a Moisés en ese momento.”

[vii] Cf. Exodus Rabbah 41:6 – “ ¿Pudo Moisés haber aprendido tola la Torá en cuarenta días? Fueron solamente sus principios que Dios le enseñó a Moisés.”

[viii] Cf. Genesis Rabbah 49:2 – “Ni un día pasa sin que el Santo Bendito Sea Su Nombre, no enseña una nueva ley en la corte celestial.”
 
Traducido por Ría Okret con la autorización del Rabino Prof. David Golinkin


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