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Healing

Reflexiones sobre la Parashá

Koraj: destrucción y renacimiento
(Números 16:1-18:32)


En la parashá de esta semana Koraj organiza una rebelión que intenta derrocar el liderazgo de Moisés. Koraj y su agrupación acusan a Moisés y Aarón de tomar demasiado poder.

Afirman que todos y cada uno de los israelitas es santo, y preguntan por qué Moisés y Aarón se elevan por encima de todos los demás. Cuando Moisés escucha esto, se cae sobre su rostro, tal vez por desesperación o, posiblemente, en un acto de oración pidiendo por orientación.

Finalmente la tierra abre su boca y se traga a los seguidores de Koraj y sus familias, y luego se cierra sobre ellos, sin dejar rastro visible de que hubieran existido alguna vez. Curiosamente, la Torá nos dice también que los hipb3ur de Koraj escaparon de esta destrucción y sobrevivieron para convertirse en los fundadores de una familia de
salmistas.(1)

La Torá también nos dice que Moisés y Koraj eran primos, y con esto en mente, de esta confrontación podemos aprender acerca de las luchas políticas y familiares. A pesar de que la Torá presenta a Koraj como una fuerza destructiva, y los comentarios tradicionales exponen sobre cómo la desaparición de Koraj fue justificada, se pueden encontrar en este relato bíblico importantes lecciones acerca de esperanza y transformación. Esta historia de confrontación, rebelión, y el resultante cataclismo, ofrece ricas interpretaciones que nos pueden dar apoyo emocional y psicológico en situaciones de conflicto. Por ejemplo, podemos pensar en el enfrentamiento de Moisés-Koraj como una metáfora de algunos de los conflictos internos que experimentamos como seres humanos, con Moisés y Koraj representando diferentes estados de la vida física y espiritual de una persona.

Así como Koraj se separó de la comunidad y se rebeló, cuando nos enfrentamos a una enfermedad o discapacidad, puede experimentarse como si partes de nuestro cuerpo se han separado y están trabajando en contra de nosotros en lugar de con nosotros. La imagen conmovedora de Moisés que cae sobre su rostro después de oir las palabras de Koraj nos da una referencia visual de la angustia y el dolor que se puede sentir cuando uno se enfrenta a un diagnóstico que pone en peligro nuestro bienestar o el de un ser querido. Nos da esperanza de saber que Koraj y sus seguidores, aquellos elementos que trataban de destruir al equilibrio del cuerpo en su totalidad., fueron borrados de la faz de la tierra. Y es reconfortante saber que los hipb3ur de Koraj , las semillas que él había plantado en el cuerpo de Israel, eran de una naturaleza totalmente diferente, y crecieron para componer alabanzas sobre Dios.

Cuando nos enfrentamos a ansiedades psicológicas, recuerdos traumáticos, o adicciones, podemos recurrir a una metáfora totalmente diferente de la vida de Koraj: la manera en que Koraj, tal como lo conocemos, dejó de existir. Koraj el rebelde no se ahogó en una inundación y no fue alcanzado por un rayo, fue tragado y absorbido por 'aretz', la tierra. Esta es la misma aretz que en Génesis (1:11-12) germina plantas portadoras de simiente, y árboles generadores de frutos, cada uno con su semilla según su especie. Desde esta perspectiva, Koraj no murió, sino más bien desapareció de la faz de la tierra para convertirse en una parte del mundo profundamente oculto bajo la superficie de la tierra, donde la germinación y el crecimiento tienen lugar. A pesar de la preponderancia de los comentarios de la Torá que suponen que Koraj murió, el Talmud abre la posibilidad de que Koraj no fue muerto: "no era ni de aquellos que fueron tragados, ni de los que fueron quemados ".(2)
Visto a través de este lente, podemos pensar de Koraj y sus seguidores como habiendo sido transformados de una energía negativa en una energía que tenía el potencial para fertilizar y nutrir vida futura. En un nivel más personal, cuando sabemos que aspectos de nuestra enfermedad siempre están al acecho en las sombras, vivir a través y más allá de sus períodos destructivos, puede transformarnos y hacernos renacer como seres de gran fuerza y sensibilidad, que nos da características que pueden habernos eludido de no habernos enfrentado a una crisis.

Puede ser difícil aceptar que Koraj fue muerto sólo porque presentó preguntas legítimas y desafió a la autoridad. El mundo de la investigación judía nos anima a cuestionar y debatir nuestros textos sagrados, y el mundo secular nos impulsa a buscar segundas y terceras opiniones sobre temas que van desde la compra de un coche hasta aceptar las opiniones de nuestros médicos. ¿Cómo vamos a dar sentido a la muerte de Koraj, cuando creemos que es bueno y saludable, y a veces necesario, cuestionar el sistema, ya sea en las prácticas en el cuidado de la salud, o en cuestiones ambientales, o en situaciones políticas? Nuestros sabios nos dicen que no era el acto de cuestionamiento que causó la caída de Koraj, sino más bien sus motivos. Se nos dice que Koraj fue motivado por la envidia y el resentimiento, que su cuestionamiento de la autoridad de Moisés era equivalente a poner en tela de juicio la autoridad de Dios, y que quería fomentar la fragmentación dentro de la nación israelita.(3)

Para un individuo, la experiencia de sentirse "partido en dos" puede provenir de una variedad de fuentes. Puede ser debido a la ira o la frustración, porque lo que somos capaces de hacer es menos de lo que queremos hacer, o como resultado de sentirse fragmentado o no del todo nosotros mismos debido a tristeza o preocupación, o puede ser el resultado de verse y sentirse fuertes y saludables, mientras que sabemos que estamos viviendo con una enfermedad o una discapacidad. Independientemente de la causa, siempre que percibimos una división dentro de nuestro ser interior, se puede sentir como si estuviéramos en guerra con nosotros mismos.

De acuerdo a Rav Kook, "Quién dijo que mi alma está desgarrada, habló bien. Sin duda, está desgarrada. No podemos imaginar a una persona cuya alma no está desgarrada. Sólo un objeto inanimado puede estar entero. Un ser humano está lleno de aspiraciones en conflicto, y una guerra hace estragos internos dentro de él continuamente. La verdadera misión del hombre es la de fusionar los fragmentos rotos de su alma por medio de un concepto totalmente inclusivo, una idea cuya magnitud y eminencia abarca todo lo demás, trayéndola a su completa armonía".(4)

Algunos de estos conflictos internos y divisiones, los Koraj dentro nuestro, entran en erupción y se absorben en nuestro ser mayor a medida que nuestros campos de visión y la comprensión se amplían con cada experiencia de vida. Podemos convertirnos en nuestro propio Koraj rebelde frente a nuestro Moisés estable, cuando desafiamos y volvemos a examinar nuestras nociones acerca de cómo percibir y juzgar nuestro mundo. Este proceso de afrontar y resolver las interpretaciones contradictorias de la experiencia es una parte esencial del crecimiento espiritual e intelectual. Cada vez que nuestra mente se enfrasca en un razonamiento de cualquier tipo, Koraj puede impugnar a Moisés y nuestra mente y emociones participan en una danza metafísica de destrucción y construcción de perspectivas y opiniones.

Si optamos por creer que Koraj murió, o que él se transformó, depende de nuestras situaciones personales y desafíos. Mientras cada uno de nosotros está inmerso en sus diálogos internos privados, y hace frente a sus divisiones interiores personales, que podamos tener la fe para permitir a nuestros retos que nos transformen, nos hagan resurgir, y nos sustenten en el futuro.

Leah Golberstein,
Bay Area Jewish Healing Center
Traducción: Rabino Daniel Kripper

Notas

1. Comentario sobre Números 26:11 por J.H. Hertz, The Pentatech and Haftorahs, p.688, Soncino Press, 1965.
2. Talmud de Babilonia p. 110a
3. Varios comentarios a Pirkei Avot, Ética de los Principio 5:20.
4. Rabbi Abraham Hakohen Kook, citado en An Angel Among Men, Simcha Raz, p.501, Kol Mevaser Publications, Israel 2003.

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